Castillo Corvino. Hunedoara

Rumanía – Día 5 (Hunedoara – Alba Iulia)

Nos espabilamos y recogemos para dejar las maletas en la recepción ya que vamos a pasar toda la mañana fuera, tenemos un horario muy ajustado, así que viendo los problemas de transporte cualquier cosa puede salir mal. La idea es coger un bus a Hunedoara, ver el castillo y volver a tiempo para pillar un tren que nos lleve a Alba Iulia y que nos de tiempo a verlo de día. Así que con un cauteloso optimismo vamos allá.

Deva
Fortaleza de Deva que no visitamos

Vamos a la estación de buses para ir a Hunedoara, llegamos y justo vemos salir el bus, lo paramos, lo que al conductor parece molestarle y no para de hacer aspavientos, aún así todavía estamos en la estación y nos para. El conductor está muy enfadado por habernos tenido que parar. Vamos a pagarle, pero no le entendemos, parece que dice que el billete vale 10Leis, por lo que procedo a pagarle. Se enfada aún más. Son 10Leis por persona, en total 20Leis. Así que después de mostrar su genio y gracias a un jóven que se dirige al mismo destino y que nos sirve de interprete le pagamos y emprendemos nuestro camino. Nos quedamos comentado como a pesar de su enfado, nos ha esperado, parado y dejado pagar sin problemas. Comento a Marcos como los conductores que van a mi pueblo, en el momento que han arrancado ya no paran bajo ningún concepto. Así que mejor un enfado amable, que no enfadarse pero tampoco ayudar al projimo.

El trayecto en bus muestra un paisaje relativamente desolador. Cuando llegamos a Hunedoara me llama la antención la canalización (me imagino de gas) que va por la superficie con unos tuvos gigantesto al borde de la carretera y que cuando hay una carretera transversal, dichos tubos suben un par de metros para que los vehículos (o personas) pasen por debajo. (Lastima que no tengo ninguna foto de eso).

Hunedoara parece que fue una fuerte industria del metal en época de Ceaușescu, ahora totalmente decadente y empobrecida. Nos dirigimos caminando al castillo de Corvin, pasamos por la entrada a una fábrica (parece que abandonada). En medio de todo aparece imponente un gran castillo de época medieval.

Hunedoara
Entrada a la fábrica de metalurgia de Hunedoara

Parece que el origen se remontá a una fortaleza construida por Carlos I de Hungria y que en 1409 fue cedida a la familia Hunyadi (otro de los nombres que recibe el castillo), para posteriormente cederse a la familia Corvino (o Corvin). A partir de esta época empieza a sufirir grandes transformaciones. Añadiendo elementos góticos, renacentistas y barrocos. Cuenta con siete torres y llaman mucho la atención los altos tejados de pizarra roja, que estaban siendo reemplazados o arreglados, los obreros estaban trabajando a la vista de los visitantes (deberiamos ser una decena como mucho) y daba verdadero vertigo verlos trabajar sin arnés, ni muchas medidas de seguridad a dicha altura.

Castillo Corvino. Hunedoara
Castillo Corvino. Hunedoara

Recorrimos el castillo completo, de cabo a rabo, en el que se puede destacar por encima de las demás cosas, el exterior, la capilla y nuestro lugar favorito la sala del consejo. Disfrutamos al menos unas tres horas paseando por todos los puntos del castillo, sin darnos tiempo de visitar cualquier otra cosa de Hunedoara (habría merecido la pena entrar en la antigua fábrica de hierro) o al menos haber intentado ver su exterior.

Volvemos al bus, esta vez sin sobresaltos, volvemos Deva, recogemos las maletas y en esta ocasión para no perder tiempo, pillamos un Bolt que nos lleve hasta la estación de tren y llegar a tiempo para ir a Alba Iulia. Hoy lo tenemos todo conometrado y nuestro planing nos sale a pedir de boca, siendo el único incoveniente, como digo, que el llevar una agenda tan ajustada no da lugar a la improvisación o a entretenerse en algún sitio que merezca la pena.

Antes de subir al tren, pillamos un café un bar cerca de la estación, otro lugar curioso, por el ambiente que se destila en el lugar. Como ya es habitual, aprovecho el trayecto de tren para comer unas patatas o algo similar.

Catedral de San Miguel. Alba Iulia
Catedral de San Miguel. Alba Iulia

Alba Iulia, es una ciudad que ha crecido al borde una ciudadela que data de tiempos de la antigua roma, con una curiosa forma de estrella, está rodeada de un foso. Dentro del recinto de la fortaleza se encuentran:

  • La catedral de San Miguel (católica, construida en el siglo XIII en estilo gótico). En el templo descansan los restos de Juan Hunyadi.
  • El Palacio Episcopal.
  • El palacio que alberga la sede de la Biblioteca Batthyaneum.
  • La Catedral de la Reunificación (Catedrala Reîntegririi, ortodoxa) construida en 1921-1922 e inspirada en la iglesia de Târgovişte.
  • La Sala de la Unión (Sala Unirii), en la que se proclamó en 1918 la unión de Transilvania al reino de Rumanía.
Alba Iulia
Alba Iulia

Cuando terminamos de dar un paseo, por el interior y ver los principales edificios, todos ellos adornados de bonitas esculturas en bronce, pasamos a dar un pequeño paseo por el foso, ya de noche. Nos acercamos a un pequeño mercadillo navideño sin ningún interés y pensamos que ya hace el suficiente frío y que por primera vez en nuestro viaje hemos cumplico todos los objetivos del día como para habernos ganado un cerveza. Nos cuesta encontrar un bar que nos brinde una buena cerveza. Mientras la tomamos buscamos un lugar para cenar. Encontramos un hotel que se llama «Miura» (¿tendrá algo que ver con España?), lo cierto es que tiene calamares a la romana y unos micis para Marcos. Según entramos el salón está presidido por la pintura de un toro bravo, así que deducimos, que si, que algo tendrá que ver con España. Nos aventuramos a pensar que algún lugareño emigro a España y volvió con dinero suficiente para abrir un negocio allí. Hablamos de los «indianos» españoles y como invertían las ganancias conseguidas en ultramar en sus poblaciones de origen.

Estación de buses de Alba Iulia
Estación de buses de Alba Iulia

Regresamos al hotel en esta ocasión un habitación cerca de la estación, para al día siguiente ir a Sighisoara, cuna de Vlad Tepes. Pero antes pensamos en tomar una cerveza en un bar que está abierto debajo del hotel. Tiene un aspecto lugubre y los paisanos son «real Rumanía» vamos a pedir una cervezas pero están calientes, demasiado sombrio todo y aunque sea algo pronto tenemos una cerveza en la habitación, así que optamos por subir, tomarnos dicha cerve en la habitación y descansar para al día siguiente salir tempranito a nuestro siguiente destino.

Navidad en Alba Iulia
Disfrutando de la navidad en Alba Iulia

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